Que basta ya de tanta tontería,
de poner como excusa el pie izquierdo,
el me duele la cabeza,
el no tengo ganas.
Que basta ya de tanto trapo sucio y
tan poca ropa por el suelo,
de tanto canibalismo comiéndonos la cabeza y
tantas ganas en la cárcel.
Que vale ya de tanto silencio,
de fiestas de complejos,
de correr por las calles presa del miedo.
Que vale ya de tanto sofá y
tan poca vida,
de tanta muerte mental prohibiendo a las ideas tener salida.
Que vale ya de tanta comodidad y
conformismo,
de creer que llegamos aquí a mesa puesta.
Que vale ya con tanta tontería de soñar,
de idear y luego,
si queda tiempo,
actuar.
Que vale ya.
Que me he cansado.
Que no quiero tonterías,
excusas y
palabras vacías.
Que no quiero miedo,
cárcel
ni frenos.
Que no quiero presas,
que no quiero llantos,
que no quiero muertes.
Que quiero vida,
que quiero libres,
que quiero siempre.
Que no vine aquí para conformarme,
vine aquí para ser alguien.
Que no me voy a cansar,
que no,
que esto solo ha hecho que empezar.
domingo, 6 de mayo de 2018
lunes, 23 de abril de 2018
Que tu mano nunca anda sin la mía.
Cuando creas que estás perdido llámame,
cuando tu única salida sea saltar
pídeme que te coja de la mano.
Cuando creas que no hay vuelta atrás recuerda,
cuando des un paso atrás
pide que yo dé otro para ir iguales.
Cuando creas que nada tiene sentido mírate,
cuando no te reconozcas
piensa que no hago más que ser tu reflejo.
Cuando creas que estas solo mírame,
cuando me mires fíjate
por favor, fíjate, en que tu mano nunca anda sin la mía.
martes, 6 de marzo de 2018
Yo no vivo, improviso.
Me gustaría que mis pasos fueran a alguna parte o saber decir convencida que muchas veces el camino es más importante que el fin. Me gustaría darle sentido a mi ritmo, habilitar nuevos espacios que recorrer, inventar mi propio mapa de coordenadas o cantarle a algo que no sea al amor. Me gustaría toparme con mil especies nuevas de personas a lo largo de mi trayectoria, hacer balance y que salga ganando, perder algo más que el tiempo o llegar al menos a perder la vergüenza. También me gustaría saber por qué voy hacia dónde voy, encontrar el sentido a mis impulsos, a mi deseo irrefrenable de lanzarme al vacío sin paracaídas. Porque, no, ya he demostrado que no me va eso del riesgo, que soy una persona que se mueve entre la escala de grises y que su acción es tan homogénea como el café que desayuna cada mañana. Sí, soy de esas que siempre desayunan lo mismo. Por lo que también lo afirmo: soy de tradiciones. La pena es que pese a haber cientos de personas a mi alrededor me encuentro sola manteniéndolas. Me gustaría poner en cada intento fuerza, ganas, porque no es que no tenga, es que no sé cómo e igual ese es el problema: me he dedicado tanto tiempo a improvisar que cuando tengo que pensar en mí también improviso. Sí, sé seguir un camino, pero no buscar atajos. Claro que sé saltar al vacío, pero no me pidas volver a subir: no lo haré, hay más peligro ahí fuera que en esa especie de refugio que aislado me he ido haciendo. Y por supuesto que sé desayunar algo que no sea café, pero el tiempo pasa y aprender a hacer algo nuevo me hará llegar tarde a aquello que hago porque tengo que hacer y no porque quiera hacer. Porque querer, lo que es querer, quiero poco. Y con eso me basta. O no, no lo sé, yo no vivo, simplemente estoy improvisando y, ya os digo, para ello no es necesaria gran cosa.
lunes, 26 de febrero de 2018
Imagino.
Imagino que ver todo gris es cuestión de bruma, que no de broma, que la solución está en cerrar los ojos, apuntar alto, frotar tu vida y creer en ti. Porque todo pasa. No nos engañemos. Todo pasa: lo bueno, lo malo y lo regular, solo que tú eres quien decide si ir con eso que se te escapa o quedarte quieto agitando la mano como si le dijeras adiós. Porque al fin y al cabo, caminar, seguiremos caminando. Por eso nunca miro al frente, porque sé que aunque a veces no quiera mis pasos van a seguir su ritmo. Por eso miro al lado, porque en ti encuentro las mejores vistas.
Imagino que prácticamente nada de lo que hoy pienso seguirá vigente en mi mente en veinte o treinta años. Y todo porque habré seguido mi camino. Eso también lo imagino porque me cuesta más bien poco hacerlo y porque tengo esa costumbre, ni buena ni mala, de vivir más tiempo sumida en lo que puede ser que en lo que es realmente. Al final lo único que consigo es volar. O dejar que me vuelen. No lo sé, el caso es que pocas veces me han dicho eso de tienes los pies en la Tierra , en cambio, muchas veces he tenido que oír eso de ¿estás aquí o en la Luna? Quizás sea pura casualidad. O no. Igual es parte del camino. No lo sé. Al igual que no sé nada. Nada de mí ni de la vida. Sé por lo que he pasado y de alguna forma sé por lo que estoy pasando, pero no sé qué es lo que voy a tener que pasar. No lo sé. No sé si túneles oscuros o acabaré en la cima del pico más alto de mi imaginación. No lo sé. No sé nada, ya lo digo, solo sé imaginar.
domingo, 25 de febrero de 2018
miércoles, 10 de enero de 2018
Ay, compañero.
Ay, compañero, si tú supieras lo que es
vivir con la ausencia de tu vida,
anhelando tu olor a café,
dejando huellas en mi existencia.
Ay, compañero, si tu supieras lo complicado que es
que te hayas ido
llevándote contigo
gran parte de mi ser.
Ay, compañero, si tu supieras cuán es el frío
que siento dentro
desde aquel invierno
que me arrebataste tu abrigo.
Ay, compañero, si tu supieras cómo es saber
lo complicado que ha sido
tener que aprender
a vivir con tu olvido.
Ay, compañero, si tu estuvieras
aquí, conmigo,
y no ahí fuera
todo esto no hubiera ocurrido.
vivir con la ausencia de tu vida,
anhelando tu olor a café,
dejando huellas en mi existencia.
Ay, compañero, si tu supieras lo complicado que es
que te hayas ido
llevándote contigo
gran parte de mi ser.
Ay, compañero, si tu supieras cuán es el frío
que siento dentro
desde aquel invierno
que me arrebataste tu abrigo.
Ay, compañero, si tu supieras cómo es saber
lo complicado que ha sido
tener que aprender
a vivir con tu olvido.
Ay, compañero, si tu estuvieras
aquí, conmigo,
y no ahí fuera
todo esto no hubiera ocurrido.
lunes, 8 de enero de 2018
LOS OJOS DE MIS DEMONIOS. Mi nuevo proyecto.
Hace mucho tiempo que me dedico a escribir en mis ratos libres todo aquello que siento o he sentido. O me gustaría sentir. Sin embargo, siempre tenía una espinita referente a lo que plasmo aquí en el blog o en cualquier trozo de papel. Una espinita que, a día de hoy, he decidido quitarme.
Muchas veces soñamos con nuestro futuro, con lo que nos gustaría llegar a ser, con lo que nos gustaría tener, sentir, vivir, los sitios que nos gustaría visitar, las ocasiones que desearíamos que nos presentaran. En definitiva: soñamos. Y, eso, es precioso. Sin embargo, yo, inconformista por naturaleza, no me conformo con soñar. Yo admiro a todo aquel que lucha y cumple sus sueños y, entonces, ¿por qué no me voy a admirar yo? Hacía mucho que no me veía con tantas ganas como me veo ahora para escribir algo que no sea prosa poética (que, por supuesto, seguiré escribiendo porque, no, no puedo dejar de sentir). Para ello hago esta entrada hoy: pongo a vuestra disposición un pedacito de mis sueños. Una parte de mí que no está en este blog plasmada. Ilusión, mucha ilusión. Estaré encantada de saber qué pensáis de este proyecto.
Gracias por todo, ojalá crearos intriga. Y que os guste. Que os guste mucho.
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